30/5/08

"Un sabor después"

Por: Layla Al-Sayed (Bahrein)





“Un sabor después del sabor a chocolate”

Cuando tú no me percibes,
cuando tú no me percibes,
Me encamino con recogimiento
hacia tu templo
Tu propio afecto me ruboriza
Y también siento una ligera ebriedad
con tu brillo personal
Cuando tú no me percibes,
Observo algunos suaves y tiernos labios
que han comprado cerezas
Y hacen presentes a ambos extremos
Comienzo y fin
De mis propios labios
Cuando tú no me percibes,
Especulo sobre los árboles
del silencio mío
En el jardín
de las flores del gozo
Cuando tú no me percibes,
Veo espacio para ser estatuas
por el sueño de un corazón diminuto
Cuando tú no me percibes,
Abro las jaulas del yo mío
Por todas las multitudes famélicas
Por tomar partida
Por eso siento el estremecimiento
de la renuncia
Cuando tú no me percibes,
Los pies de aquellos que han cruzado
están todavía
extraviados en la arena
Cuando tú no me percibes,
Me aferro a la cuerda de
la maternidad mía
por tanto veo el mundo
Que se desintegra
en el pasillo de ella
Cuando tú no me percibes,
Lo gastado – bosques afuera
salen a flote
Y atisbo en el horizonte
El Arca de Noé llegando
Cuando tú no me percibes,
Me lanzo yo misma entre
mis diminutas cosas
Bajo la llovizna de besos
Abrazando el sol
de los recuerdos míos
Cuando tú no me percibes,
Voy estática sobre la acritud
de las lágrimas
Sobre el éxtasis de un pájaro
Atemorizada por convicción
Cuando tú no me percibes,
He de esperar por ti delante
de mi espejo,
preparándome
Yo misma para tu fulgor.

8/3/08

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14/10/07

Tres poemas de Enriqueta Ochoa. 1928, Torreón (Coahuila, México)


El Hombre


¿Qué ha visto el hombre?
Nada.
Ciego y desnudo llegó,
y desnudo y ciego se irá
del polvo al polvo.
Un gesto de ternura podría salvar al mundo,
pero el hombre jamás bajó los ojos
a ese pozo de luz.
Llorarás, le dijeron,
mas no es fácil llorar.
Llorar es desprenderse,
irse en ríos de uno,
y el hombre sólo sabe
devorar y perderse.
No conoce más muros
que los que cercan su ciudad en sombras
y hasta allí ha bajado a envejecer,
a morir en sí mismo,
a sepultarse testarudo,
mientras la soledad circula por su cuerpo
como el viento por una casa en ruinas.
Yo insisto,
un gesto de ternura podría... , de pronto,
me irrito, tiemblo, río, me quebranto.
Yo soy el hombre.



Hacia el cristal secreto de los frutos

Dios mío,
de tus labios bajan ríos de luz
hacia el cristal secreto de los frutos
y amanecen maduros.
Muchos hombres vienen al mundo
a buscarse un lugar
Yo he venido en éxtasis desde el Alba,
atraída al aroma que escapa de tus cestos,
pidiendo dormir entre tus frutos esta noche
para que mi corazón madure.



El Corán

Color lila era el manojo de lirios
que dormitaban sobre la mesa,
y en el mantel (podría jurarse)
que se había vertido
el rubor de las amapolas.
Cerré los ojos,
sentía el soplo de oro de la tarde,
su docilidad de miel.
Al cancel del jardín
se detuvo un viejo hermoso
que cegaba por la albura de su chilaba
y de la barba,
como si sobre de ellas hubiera nevado
toda una noche entera.
De sus labios emergió el Corán,
las palabras -frutos maduros-
se quedaron meciéndose en el aire,
suscitando un sabor de rosas maceradas.
Suspenso estaba como el que desde lo alto,
reposando contempla el valle prometido.
En su torno se agruparon las creaturas.
Cuando la tarde cerró,
se alejó perdiéndose entre un hálito
de espumas y silencio.


Más información sobre la escritora:

2/10/07

MUSULMANES EN SOCIEDADES NO ISLÁMICAS: RETOS Y OPORTUNIDADES [1]

-M. Ali Kettani- [2]
INTRODUCCIÓN

Los nuevos acontecimientos mundiales fuerzan hoy al observador musulmán a reconsiderar su visión global del mundo y su papel en él como creyente. Verdaderamente, la línea divisoria entre un país musulmán y un país no musulmán se está haciendo tan difusa que con frecuencia los musulmanes que viven en sociedades no islámicas, como hoy ocurre, descubren que pueden vivir su Islam mejor que en muchos “países musulmanes”. Es ésta una nueva situación que presenta un serio dilema para los musulmanes y requiere atención y estudio.

En el pasado, de vez en cuando ocurría que grupos de musulmanes huían de los “países musulmanes”. Los tártaros que huyeron de los estados islámicos para trabajar a las órdenes de los reyes polacos son un ejemplo [3] . Algunos fueron capaces de mantener vivo su Islam hasta el día de hoy, mientras que otros perdieron su fe en el proceso. Escogieron la seguridad material en lugar del suicidio espiritual. Otro ejemplo es el del geógrafo Al-Sharif al-Idrissi, quien abandonó su Marruecos natal para trabajar a las órdenes del rey cristiano normando de Sicilia. Pero estos casos fueron raros [4] , y desde el punto de vista de los musulmanes nunca fueron perdonados. Este fenómeno está hoy más ampliamente extendido.

¿Existen nuevas oportunidades que puedan justificar este fenómeno? Si es así, ¿cuáles son los retos que lo acompañan? Estas dos cuestiones deben ser respondidas desde el punto de vista del musulmán que promueve el Islam en una comunidad islámica y en la sociedad no musulmana en la cual vive. Nuevas situaciones que mejoren la condición material y social de la comunidad musulmana pero que le hagan perder su identidad no serán realmente oportunidades, sino retos.
Oportunidades y retos
Por tanto, es esencial definir qué se entiende por “oportunidad” y “reto” desde el punto de vista de una comunidad musulmana en una sociedad no musulmana. El Islam demanda de la persona una fidelidad absoluta, una vez que esa persona haya escogido libremente abrazarlo; es decir, mientras no reciba presiones para que sea musulmán. Una vez que lo es, su fidelidad al Islam debe predominar sobre cualquier otra. Esta fidelidad ha de definir su línea de conducta consigo mismo, con otros musulmanes y con los no musulmanes:
- Consigo mismo, el musulmán habría de dirigir su acción en tres direcciones:
1.- Formarse y aprender más para reconocer la grandeza del Creador y Su mensaje a través del último de sus profetas.
2.- Esforzarse en su vida diaria para vivir de acuerdo con los principios del Islam.
3.- Difundir el Islam en su entorno. En este esfuerzo, un musulmán no ha de dar cuenta a nadie excepto a su Creador.
- Respecto a los otros musulmanes, el individuo ha de comprender bien que forma parte de una única Ummah (comunidad), y actuar en consecuencia, por encima de diferencias de familia, clan, tribu, raza, idioma, clase social, etc. En todas las relaciones sociales, la conducta del musulmán debe promover la solidaridad con otros musulmanes en los siguientes aspectos:
1.- Intercambiar conocimientos por todos los medios, entre ellos la educación de los jóvenes y las nuevas generaciones dentro de los principios del Islam.
2.- Realizar un esfuerzo colectivo para vivir en conformidad con los principios del Islam, estableciendo instituciones que defiendan a la comunidad musulmana contra presiones externas que puedan diluir su identidad islámica, debilitar su cohesión o amenazar sus intereses.
3.- Difundir el Islam entre la comunidad no musulmana a medio y largo plazo, al menos mediante el ejemplo personal.
- Respecto a los no musulmanes, el musulmán y la comunidad islámica deben comportarse de acuerdo con la ética que el Islam exige a todos los seres humanos, musulmanes o no, y cooperar con ellos en toda acción de interés común que produzca efectos positivos para el Islam, los individuos musulmanes o la comunidad islámica. Un régimen político que no permita a un musulmán vivir de acuerdo con el Islam en las tres dimensiones arriba mencionadas, o le ponga dificultades para hacerlo, está en desavenencia con el individuo musulmán y con la comunidad islámica, tanto si la sociedad en cuestión es de mayoría musulmana como si no. El musulmán y la comunidad islámica no pueden ofrecer a esta clase de gobiernos una fidelidad libre y sincera sin diluir su propia identidad. Cualquier situación que aumente la posibilidad de que la comunidad musulmana viva de acuerdo con las tres dimensiones antes mencionadas será considerada como una oportunidad, mientras que las circunstancias que tiendan hacia lo contrario pueden ser definidas como retos.

Ideas y fuerzas sociales

Los conflictos entre sociedades y los que se producen en el interior de éstas se deben a la existencia de diferentes ideas que no se intercambian de forma pacífica. Las personas son actores de estos conflictos en la misma medida en que son receptores y transmisores de ideas. Como el ser humano es una criatura racional, la sociedad humana está formada por individuos que promueven y reciben diferentes ideas. El Islam reconoce este hecho, ha de promover el intercambio pacífico de ideas y debe respetar la pluralidad del pensamiento con un límite global, dentro del Corán y de la Sunna, que asegure un mínimo de cohesión para los musulmanes, y para los no musulmanes garantice la supervivencia y la paz de la unidad humana. El Islam no acepta la negación de los demás y rehúsa estar sujeto a tal negación.

De esta manera, la presencia de una comunidad musulmana en una sociedad no musulmana ha de observarse dentro del contexto de la pluralidad de ideas aportadas por los diferentes miembros de la sociedad. Tal sociedad sería monolítica, portadora de una única idea y poseedora de una sola conducta hacia la comunidad musulmana sólo en el caso de estar sujeta a una dictadura que impusiera una única visión al resto de la sociedad. Éste fue el caso, por ejemplo, de la Inquisición española en la época medieval, impuesta por la dictadura de la Iglesia Católica o, en tiempos modernos, la dictadura del Partido Comunista y sus aberraciones contra los musulmanes en muchos países, con el caso extremo de Bulgaria [5] .

En una sociedad democrática, donde tanto musulmanes como no musulmanes pueden expresarse, promover e intercambiar ideas de manera pacífica, surgen nuevas oportunidades y retos para la comunidad musulmana. Las oportunidades nacen a partir de la posibilidad de compartir con la mayoría no musulmana ideas que son básicamente islámicas, como el libre y pacífico intercambio de puntos de vista y la aceptación del otro. Esto abre nuevos campos para la difusión del Islam (da‘wah) e incrementa la aceptación de los musulmanes y las comunidades islámicas por parte de la mayoría no musulmana. Los retos surgen por las mismas razones, ya que la comunidad musulmana que no sea coherente con el mensaje del Islam y no esté organizada terminará por ser asimilada por la sociedad no musulmana, al perder a sus individuos y dividirse, y con el tiempo desaparecerá de escena.

Una comunidad musulmana obtiene ventaja de una oportunidad o se enfrenta con éxito a un reto en función de su cohesión interna y su nivel de organización. Así pues, al fin y al cabo se trata de una interacción entre grupos humanos portadores de ideas que se intercambian, entre los cuales figura la comunidad musulmana. El resultado de estos intercambios depende de la naturaleza de las ideas, de la convicción de sus portadores y de la distancia ideológica entre las ideas presentadas.
La ética de la invitación al Islam
La difusión del Islam (da‘wah ) debe basarse en el principio según el cual, tanto los fines como los medios puestos en juego han de ser morales. Invitar a los demás, sean o no musulmanes, a seguir los principios del Islam, implica una interacción libre entre el que invita y el que es invitado, es decir, un intercambio de ideas entre dos individuos libres e inteligentes. Para que tal intercambio ocurra son necesarias algunas condiciones básicas:

1.- La existencia de un mutuo respeto susceptible de convertirse en simpatía mutua.
2.- La voluntad de aquél que invita al Islam de contribuir a un intercambio de ideas en igualdad de condiciones con su interlocutor, escuchándole.
3.- La ausencia de interés personal y autoestima; es decir, quien invite al Islam ha de estar convencido de que las ideas que promueve no le proporcionan ninguna ventaja, ni personal ni social, sobre su interlocutor. Por el contrario, ha de promover el beneficio de su interlocutor.

En definitiva, la difusión del Islam (da‘wah) es un acto de adoración (‘ibadah) desinteresado, y quien invita al Islam debe tomar conciencia de sus propios defectos antes que de los de su interlocutor. No existe da‘wah si el no musulmán, cualquiera que sean sus defectos, va a ser disgustado, humillado o forzado a aceptar puntos de vista de los que no está convencido. Tampoco habrá da‘wah cuando no se acuda al Corán y a la Sunna y las ideas de los otros sean ridiculizadas o condenadas de una manera subjetiva. No existe da‘wah si el interés particular de un determinado grupo musulmán se identifica con los intereses generales del Islam, y éste es usado por un grupo para sojuzgar a otro.
Solidaridad islámica: sus limitaciones
Mientras la teoría es simple, la práctica es más complicada. En realidad, tanto en los países de mayoría islámica como en los que no lo son, la comunidad musulmana está formada por individuos que son más o menos solidarios entre ellos y susceptibles en mayor o menor grado de ser influenciados por diversas ideas ajenas, e incluso contrarias, al Islam. Por tanto, una comunidad musulmana que no posea cohesión, solidaridad y no comprenda los ideales islámicos no sobrevivirá mucho tiempo a un libre intercambio de ideas, y no será capaz de aprovechar las oportunidades ni de afrontar los retos con éxito.

Además, la cohesión de la Ummah en su conjunto y la solidaridad entre sus miembros tiene sus limitaciones. Una comunidad musulmana, sin dejar de serlo, también puede verse influenciada por ideas ajenas al Islam y capaces de dividir a la Ummah o de segregar a partes de la misma. Un “país musulmán” puede inducir con facilidad a una comunidad musulmana para actuar en contra de sus propios intereses o puede manipularla para obtener una ventaja política a corto plazo que no sea necesaria para el beneficio general de la Ummah.

Por tanto, un individuo en una comunidad musulmana y una comunidad musulmana dentro de la Ummah deberían actuar siempre en “solidaridad activa” entre ellos y valorar cada acción a emprender en función de su utilidad para el Islam y la Ummah. En otras palabras, una minoría musulmana sólo es viable si su organización se basa en el principio islámico de la shura (consulta mutua) y si el individuo y su pensamiento son respetados. Las comunidades musulmanas mayoritarias han de comprender la situación crítica de algunas minorías musulmanas y deben abstenerse de utilizarlas para sus propios intereses inmediatos.
Conclusiones
Podríamos presentar varios ejemplos en los que la mejora de las ideas acerca del Islam ha abierto nuevas oportunidades para los musulmanes en sociedades no islámicas como China, Australia y el Pacífico, África, América o Europa; es decir, prácticamente en el mundo entero.

Pero aunque estas oportunidades existan, no podrán ser aprovechadas si la comunidad musulmana no es coherente y sobria ni está organizada. Al mismo tiempo, los retos pueden ser enormes. Incluso si no es rechazada, las fuerzas de asimilación y desintegración actúan continuamente sobre una comunidad musulmana en una sociedad no musulmana, y las mismas situaciones que pueden ofrecer oportunidades también pueden plantear retos. Por tanto, si las minorías musulmanes quieren sobrevivir en sociedades no islámicas han de vivir de acuerdo con los elevados valores requeridos por el Islam.

En verdad la fuerza del Islam se encuentra en sus principios e ideales y no necesariamente en el valor de sus actuales seguidores. Por esta razón, un gran número de individuos continúan siendo atraídos por el Islam hasta el punto de unirse a él, sin recibir mucha ayuda de los musulmanes de nacimiento. El número de conversos se incrementa con el aumento de la libertad y el conocimiento. En la actualidad están comenzando a formar nuevas comunidades en muchos países del mundo. Sin embargo, el mayor reto que afrontan estas nuevas comunidades es la necesidad de una mayor comprensión y respeto entre éstas y las comunidades formadas por musulmanes de nacimiento. Las relaciones entre ambas comunidades son tensas en la actualidad.

Una solidaridad islámica a nivel global es el objetivo a alcanzar por los musulmanes. Sin embargo, esta solidaridad es un camino de ida y vuelta. No puede funcionar sin el respeto hacia el otro. No puede funcionar si la identidad musulmana de una comunidad es sólo un componente débil con respecto a otras identidades. No puede funcionar en sociedades gobernadas por regímenes dictatoriales y corruptos. Así pues, como vemos, la solidaridad islámica tiene sus propias limitaciones.

Por lo tanto, el esfuerzo de todas las comunidades musulmanas, ya estén en mayoría o en minoría, ha de concentrarse en revivir el espíritu de solidaridad islámica mediante el cambio necesario que permita hacer del Islam un elemento cada vez más relevante en las vidas y en los actos de los musulmanes y de sus comunidades. Pero esta solidaridad no puede actuar contra nadie, sea o no musulmán, sino contra las ideas que repugnan al Islam y a todos los seres humanos con dignidad, honor y buena voluntad. Una comunidad musulmana en una sociedad no musulmana no debe encerrarse en un gueto de muerte física y mental y ha de alinearse con las fuerzas que promocionan el bien en esa sociedad. Si así actúa, toda comunidad musulmana se convertirá en un faro brillante para el Islam en su país.
NOTAS:
-[1] Traducción de un extracto del artículo aparecido en Journal of The Institute for Muslim Minority Affairs, junio de 1991. Para más información sobre los musulmanes en sociedades no islámicas, véase Gilles Kepel, Al oeste de Alá: la penetración del Islam en Occidente , Ediciones Paidós, Barcelona, 1995; Montserrat Abumalham, Comunidades Islámicas en Europa , Editorial Trotta, Madrid, 1995; VV.AA, El Islam jurídico y Europa , Editorial Icaria, Barcelona, 1997; Tariq Ramadan, El Islam minoritario: Cómo ser musulmán en la Europa laica , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2002; Crawford Young, “ Musulmanes en minoría: la perspectiva de un forastero ”, en revista Alif Nûn nº 30, septiembre de 2005. (Nota del Tr.)
[2] El Dr. Ali Kettani, (Fez, Marruecos, 1941-Córdoba, España, 2001) fue Director del Instituto de Ciencias de Rabat y de la Universidad Islámica Averroes de Córdoba. (Nota del Tr.)
[3] Otro tanto ocurrió a mediados del siglo VIII, cuando miembros de la comunidad musulmana zaidí huyeron de las persecuciones de los Omeyas y buscaron refugio en China. Veáse Redacción Alif Nûn, “ El Islam en Asia oriental ”, en revista Alif Nûn nº 32, noviembre de 2005. (Nota de la Redacción).
[4] Otro caso destacado fue el de Hasan Ibn Muhammad al-Amin, más conocido en Occidente con el sobrenombre de León el Africano, famoso viajero andalusí que, tras recorrer buena parte del mundo conocido en el siglo XVI, terminó sus días al servicio de Julio de Médicis y del Papa León X. Véase Amin Maalouf, León el Africano , Alianza Editorial, Madrid, 2005. (Nota del Tr.)
[5] En el caso de Bulgaria se produjo un proceso de eslavización de la sociedad mediante la eliminación forzosa de nombres de ascendencia turca y musulmana. También fueron particularmente extremos los casos de Albania y Camboya. En Albania, país con una amplia mayoría musulmana, el ateísmo fue adoptado como la ideología oficial del Estado y todas las confesiones religiosas fueron reprimidas por igual. En el caso de Camboya, el régimen de Pol Pot (1975-1979) asesinó al menos a una cuarta parte de la población del país y la minoría musulmana fue exterminada prácticamente en su totalidad. (Nota del Tr.)

SEMANA DE MOVILIZACIONES CONTRA LA POBREZA 2007

INVITACIÓN A TODOS LOS HERMANOS(AS) MUSULMANES COMPROMETIDOS CON EL DESARROLLO Y LA JUSTICIA SOCIAL:
La Alianza Española Contra la Pobreza hace un llamamiento conjunto a la sociedad civil española para que se movilice y presione hasta lograr medidas concretas contra la pobreza mundial.
Se puede encontrar toda la información sobre las actividades de la "Semana de Movilizaciones contra la Pobreza" y sobre las manifestaciones del día 21 en la página web de la campaña "Rebélate contra la pobreza":

21/9/07

"HASBI RABBI" Sami Yusuf: My Ummah 2005



"HASBI RABBI"

O Allah the Almighty
Protect me and guide me
To your love and mercy
Ya Allah don’t deprive me
From beholding your beauty
O my Lord accept this plea
CHORUS:
Hasbi rabbi jallallah
Ma fi qalbi ghayrullah
My Lord is enough for me, Glory be to Allah
There is nothing in my heart except Allah
CHORUS
Turkish:
Affeder gunahi
Alemin padisahi
Yureklerin penahi
He is the Forgiver of all sins
He is the King of the universe
He is the Refuge of all hearts
Isit Allah derdimi, bu ahlarimi
Rahmeyle, bagisla gunahlarimi
Hayreyle hem aksam hem sabahlarimi
O Allah hear my sorrows and my sighs
Have mercy and pardon my sins
Bless my night and days
CHORUS
Hindi:
Wo tanha kaun hai
Badshah wo kaun hai
Meherba wo kaun hai
Who is the only One?
Who is the King?
Who is the Merciful?
Kya unchi shan hai
Uskey sab nishan hai
Sab dilon ki jan hai
Who is the most praised and benevolent?
Whatever you see in this world is His sign
He’s the love of every soul
CHORUS
Arabic:
Ya rabbal ‘alamin
Salli ‘ala Tahal amin
Fi kulli waqtin wa hin
O Lord of the worlds
Send peace and blessings
On Ta-ha the trustworthy
In every time and at every instant

Imla’ qalbi bil yaqin
Thabbitni ‘ala hadhad din
Waghfir li wal muslimin
Fill my heart with conviction
Make me steadfast on this Religion
And forgive me and all the believers

CHORUS

Más información sobre Sami Yusuf en: http://www.samiyusuf.com/home/index.htm

17/9/07

SÚPLICAS PARA WITR: "Du'a Al-Qunut"

Du'a recitada por Mishary Rashid Al-Efasy y traducida al español.